viernes, 29 de septiembre de 2017

Endogamia social


Estamos ante una insensible e insensata endogamia social alimentada fervorosamente por mentes mediocres, llevadas por un sentimiento de individualidad competitiva. Nos enfrentamos ante una sociedad individualizada, carente de sentimiento e inconsciente de su capacidad para contagiar el clamor de esos humildes pensamientos que entrañamos cuando somos niños. Perpetran en nosotros, el sonido de esa fuerza mordaz, ajena y séptica de los postulados más egocentristas. Hemos sido capaces de desafiar la ingeniería pero también de seguir impasibles ante los malestares ajenos. Ante todo ello, nos encontramos en el deber de seguir sembrando esperanza, ya no solo en nosotros mismos, sino junto a quienes acompañamos a lo largo de nuestras vidas. No me importa la crítica a esta reflexión, no lo hago para convencerte, sino para desentrañar este triste sentimiento que desgloso en estas líneas. Despréndete por un momento de todas esas presiones, detente, quizás estemos viviendo y siendo, aquello que otros quieren que vivamos y, aún peor, seamos.

martes, 22 de agosto de 2017

“¿Qué provoca que los jóvenes terroristas en Europa recurran así a la violencia?”

Lo que subyace en el sentido del amor hacia el otro, podemos darle la connotación que queramos, bien sea una creencia religiosa, el amor, la compasión... Lo cierto es que solo teniendo consciencia del "otro" y el inconmensurable valor de la dignidad humana, seremos capaces de subvertir situaciones como las vividas.

lunes, 13 de marzo de 2017

Somos: Tiempo y dolor.




Somos el tiempo que nos une y el dolor que nos separa. Porque nos hacemos junto con el otro, desde la dedicación del compartir nuestra presencia. Eso que regalamos para con los demás, a su vez siendo un regalo para nosotros mismos. Nos construimos desde lo que compartimos, y el modo en que lo hacemos determina la intensidad con la que permeabiliza ello en los demás y en nosotros mismos en si. No obstante, es tan relativo el paso del tiempo: ¿cómo de rápido pasa?, ¿cuál es el valor que otorgamos al mismo?, son preguntas determinantes a la hora de contemplar-nos en la dedicación ya no solo para uno mismo, sino para con los demás.
Entre ese discurrir a lo largo de la vida, pese al compartir el paso del tiempo, de igual modo nos entrelazamos con nuestras diferencias que estas deben tejernos, construirnos y complementarnos, haciendo de ellas oportunidades de aprendizajes.

¿Cuál es el “precio” de ser uno mismo, dejando de lado lo que otros quisieran que uno sea?. ¿Quién soy yo? ¿Quién quieren que yo sea?. Ante estas cuestiones se deshojan las presiones de los grupos mayoritarios, la hegemonía, las fuerzas imperantes, lo que la sociedad espera de nosotros e incluso lo que nosotros esperamos ser ante lo que la mayoría quiere ser. Aquello que nos diferencia, a su vez es aquello que nos enriquece, dando complementariedad a nuestras vidas, otorgando de valor a la diversidad, potenciando la construcción del “yo” como sujeto en sociedad. Existen fuerzas intangibles que oprimen nuestro “poder ser” como lo son la economía, las políticas, las tendencias sociales, las pertenencias grupales y sus finalidades que le dan consistencia. 


domingo, 8 de enero de 2017

Nacimos para revolucionar lo que nos rodea.

Nacimos para revolucionar lo que nos rodea. Con independencia de las teorías mas vygostkianas en la que nuestro aprendizaje es social a los planos más individuales de la teoría piagetiana, hemos nacido para estar envueltos en un constante aprendizaje, en una permanente búsqueda de respuestas a nuestras preguntas, pero sobretodo ante nuestra imperiosa necesidad innata de satisfacer nuestras necesidades. Si, como bien definió Abrahan Maslow, hemos venido para darle a cada termino su antónimo a esas necesidades piramidales.


domingo, 18 de septiembre de 2016

La generación perdida.

El presente es complicado pero el futuro es nuestro. Me niego a que se cuestione a una generación sobrecualificada que ha asumido el riesgo de perderlo todo a cambio de un sueño. Ese es el precio que asumo cada vez que salgo de casa, porque si soy orgullosamente de pueblo y eso tiene un precio, y me marcho a 70 km para intentar hacer mi vida. Ese es el esfuerzo que supone haber pasado años conciliando estudios y trabajo por el sueño de recomponer y sobreponernos del lastre histórico, ante una privación generacional de posibilidades, cultural y educacionalmente hablando. No somos unos flojos, no hemos entendido de fines de semanas, fiestas y ocio cuando nos hemos inmerso de lleno en unos estudios, grados, masters e investigaciones. No somos una generación perdida, somos una generación desolada a la que nos han arrebatado el sentimiento de creencia, pero aquí seguimos..., en pie, firmes y contundemente trabajando para cambiarlo. Por nuestros abuelos que no pudieron, nuestros padres que se esforzaron para ello y los que queden por venir por su dignidad: nuestro deber es subvertir la situación actual.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Observa la magia en los niños



Si aprendiésemos a observar la magia que hay en los niños, prestásemos atención a sus sueños y les ilusionásemos para que los alcanzasen moviéndoles por la humildad en cada día; quizás mañana serían mujeres y hombres críticos, soñadores, entusiastas y sensibles a todo lo que les rodea. En cada uno de nosotros va ese niño, nos acompaña esa magia de observar con humanidad al mundo. ¿Te has sentado hoy a hablar con él?